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Más allá de la sequía: El Tempisque, un gigante que muere en silencio

Costa Rica Agosto 3, 2016
Autor: Jafeth Mora Rojas

Desde las faldas del Volcán Orosí hasta las aguas del Golfo de Nicoya, camina un río enfermo, no por causa de la naturaleza, sino por la acción humana y su indiferencia.

Pequeños productores sobrevivientes de la sequía vuelven a ver al Tempisque con ilusión, pero se han encontrado con la triste realidad de un río maltratado.

 

Los escenarios climáticos para la cuenca del Tempisque muestran que, de no tomar decisiones pronto, el río, el sistema de ecosistemas que sostiene y los beneficiarios de sus aguas podrían sufrir una catastrófe.

“Se va a ir yendo poco a poco y en silencio, como es él, un río que camina silencioso. Quizá sea ese silencio entre sus riberas lo que lo está matando, o el silencio en el Minae, o en el Sinac, o el silencio en los encargados de las concesiones, de la minería, o el silencio de los mismos guanacastecos, es un silencio vicioso que tarde o temprano traerá nuevas realidades insostenibles”, relató José Palma Villalobos, un hombre de 84 años, vecino de Belén de Carrillo y defensor del río desde hace 60 años.

Es la vida de Guanacaste, la principal arteria de la provincia, todo gira alrededor de él. Recorre los poblados más importantes, sostiene las principales actividades económicas, alimenta con sus aguas los humedales, parques nacionales y áreas silvestres protegidas, hasta terminar su camino en el Golfo de Nicoya, luego de 144 kilómetros de sobrevivencia.

El río Tempisque lucha por sobrevivir entre presas, bombas de agua legales e ilegales, desagües de aguas negras, dragas, camiones cisterna, vagonetas, falta de presupuesto, falta de recurso humano, coliformes fecales, plaguicidas, deforestación, incapacidad de control… la lista sigue. ¿Cuántas vidas tendrá? o mejor dicho, ¿cuánta vida tendrá todo lo que depende de él?

El caudal del río ha venido decreciendo hace bastante tiempo. Este año la alarma sonó cuando los aforos manuales de la Dirección de Aguas del Minae reportaron zonas con volúmenes desde los 4.870 litros por segundo hasta los 167 litros por segundo, aguas abajo. En algunos puntos el río estaba prácticamente seco.

“Se está extrayendo más agua de lo que el caudal del río puede soportar”, consideró Allan Astorga, sedimentólogo de la Escuela Centroamericana de Geología de la Universidad de Costa Rica.

En fenómenos climáticos como la sequía de la que apenas intenta salir Guanacaste, la Dirección de Aguas asegura que no puede quitar concesiones o impedir que los extractores -al menos inscritos- dejen de sacar o saquen menos.

 En meses como diciembre, enero, febrero, marzo y abril, el Tempisque se transforma en un hilo de agua, pues todo su caudal es absorbido por las diversas agroindustrias que viven a  sus orillas, dejando a una región completa en crisis.

Las enormes bombas clavan sus dientes en las aguas del Tempisque, lo secan. Aparecen carreteras sobre el río, donde se hacen pequeñas presas para contener el agua: son muros que se le ponen al cauce para extraerlo con mayor facilidad.

Oficialmente son 16 concesiones que autorizan la extracción de agua del Tempisque con una cantidad asignada,  pero no hay forma real de confirmar y controlar que sea ese volumen el que finalmente se extrae.

Si no fuera por la Estación Guardia, un punto de control ubicado en Liberia que fue construido por el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), no se tendría registro alguno del “pulso” de este río. No obstante, este punto de control fue cerrado en el 2010, dejando desde entonces el expediente en blanco.

“La estación Guardia es vital, pero no es suficiente, estamos buscando financiamiento para instalar dos estaciones aguas abajo de Guardia para efectos de control por tramos”, aseveró José Miguel Zeledón, director de la Dirección de Aguas del Minae.

La Dirección de Aguas asigna las concesiones a partir del caudal promedio histórico. Según los datos de la Estación Guardia, en el 2010, había un caudal disponible de 8.000 litros por segundo en el mes de abril.

Un río con menos agua, significa un desencadenamiento de efectos ecológicos tremendos. Que uno no se puede imaginar lo que puede estar pasando en la cuenca baja del Tempisque, principalmente en los Manglares”. Lenin Corrales, experto en Cambio Climático del CATIE.

Para abril de este año, se registra un total concesionado de 8.093 litros por segundo, con la enorme diferencia de que el mayor disponible registrado es de 4.700 litros, es decir, una sobreexplotación de casi el doble de la capacidad del Tempisque.

A la sobreexplotación oficial hay que sumar también las concesiones ilegales.  Durante el verano, el Tempisque se transforma en una autopista de camiones cisterna que desfilan por carreteras hechas en la ribera del río, por donde miles de litros salen por completo de la ecuación.

“Y es que no solo padece el río Tempisque y su parte ambiental, sino también los usuarios aguas abajo, que esto tiene que ver con el tema de equidad”, reconoció Zeledón.

El río que no llega

Dalila Cascante es una mujer de 63 años que desde hace 10, junto a su esposo Marcelo Mendoza, viven del cauce del Tempisque. Crearon una empresa de ecoturismo en Ortega de Santa Cruz, llamada “Palo Verde Boat Tours”, dedicada a dar tours por el río.

“Yo conocí hace 10 años un río rebosante; el río que tenemos ahora, es un río raquítico”, narró Cascante a UNIVERSIDAD.

Mientras hace 6 o 7 años podían hacer 3 tours por día, hoy únicamente pueden hacer uno o incluso ninguno, y no por el río, sino por la marea que entra y llega hasta el Refugio de Vida Silvestre Cipancí, donde se abordan las lanchas. Navegar sin marea significa arriesgarse a quedar encallado en cualquier parte.

Antes de empezar con su empresa,  Dalila y Marcelo eran pequeños productores de caña de azúcar y arroz. Los problemas que tuvieron con el riego y con la falta de agua, casi los hace irse de Guanacaste, pero decidieron arriesgarse con un emprendimiento que hoy se ve amenazado nuevamente por la falta de agua.

“El agua nos hizo falta hace mucho y hoy nuevamente nos tiene pensando. Los ingresos bajan si hay menos tours, pero no es solo eso, la vida del río baja, la belleza del río se acaba”, lamentó Cascante.

La creciente necesidad del agua en Guanacaste hace que pequeños productores vuelvan a ver el Tempisque y sus afluentes; tradicionalmente en manos de los más grandes.

Édgar Cantón Pizarro, fiscal de la Comisión Pro Rescate del Río Tempisque dijo que “el río ha sido desde siempre un acueducto para los grandes terratenientes y sus cultivos”.

Muchos pequeños productores en Guanacaste no tienen riego, mientras que solo la Central Azucarera Tempisque S.A (Catsa) posee más de la mitad del caudal otorgado en concesión por parte de la Dirección de Aguas del Minae en el río Tempisque.

Es un gran conflicto: las grandes empresas poseen grandes extensiones de terreno y, por tanto, grandes concesiones de agua; los pequeños, no poseen riego, podría estar a la orilla del río Tempisque o a kilómetros de él que nunca van a poder tener una concesión de extracción de cauce del río.

Ahora, si hacen un pozo artesanal, el Minae viene y se los cierra porque es ilegal, si no hay riego la caña o el arroz no da para subsistir, pero igual la cosecha se recoge por parte de los ingenios; cuando los parceleros llegan al ingenio a recoger su ganancia, más bien quedan debiendo.

Las ganancias no cubren el gasto en que incurrió el ingenio con el acarreo, muchos tienen préstamos, ya sea con Caja Agraria, con créditos agrícolas de diversos bancos o incluso, con el mismo Instituto de Desarrollo Rural (Inder).

Es decir, los grandes se preocupan por mejorar su producción, los pequeños por no perder su casa y su tierra.

Artículo completoen: http://semanariouniversidad.ucr.cr/pais/tempisque-gigante-muere-silencio/

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